- Se estima que los Trading Card Games cuentan con 35 millones de jugadores activos y se consolidan como el segmento con mayor potencial de la industria del entretenimiento, con previsiones de mercado superiores a los 17.000 millones de euros en 2026.
- El atractivo de unidades exclusivas, las ediciones limitadas y los ejemplares de especial valor histórico o sentimental ha convertido algunas piezas en objetos muy codiciados.
- Los eventos presenciales de títulos como Riftbound impulsan la profesionalización y el crecimiento del sector, situando a las comunidades de jugadores y aficionados en el centro de la experiencia.
Los juegos de cartas coleccionables o Trading Card Games (TGC) han dejado de ser una afición vinculada exclusivamente a la nostalgia de los años noventa para consolidarse como uno de los segmentos con mayor proyección de la industria del entretenimiento.
Lo que comenzó como una actividad asociada a pequeñas comunidades vive hoy una nueva edad de oro, impulsada por el crecimiento de las comunidades digitales y el creciente valor económico de determinadas cartas.
El mercado español de juegos de mesa, impulsado en parte por los TCG, supera ya los 140 millones de euros, con un crecimiento anual cercano al 7%, según estimaciones del sector. A escala global, las previsiones sitúan el negocio de los TCG en torno a los 17.000 millones de euros a finales de este año, con perspectivas de alcanzar los 28.500 millones durante la próxima década. Actualmente, se estima que existen unos 35 millones de jugadores activos en todo el mundo.
Cartas exclusivas con un valor que va más allá de lo económico
El auge de los juegos de cartas coleccionables no se explica únicamente por su crecimiento económico. El coleccionismo se ha convertido en uno de sus principales motores, impulsado por la demanda de cartas exclusivas, ediciones limitadas y piezas de especial valor histórico o sentimental.
La rareza, el estado de conservación, la antigüedad y la popularidad de las franquicias influyen directamente en su cotización. Algunas cartas se han convertido en auténticos objetos de deseo, atrayendo también a compradores interesados en su potencial de revalorización, aunque este mercado está sujeto a importantes fluctuaciones y riesgos.
Uno de los ejemplos más representativos es la carta Pikachu Illustrator, de 1998, vendida el pasado mes de febrero por 16,49 millones de dólares, estableciendo un récord mundial. Otro caso emblemático es la carta única de El Anillo Único, de Magic: The Gathering, adquirida por el cantante Post Malone por aproximadamente dos millones de dólares en 2023.
Estas operaciones, aunque excepcionales, reflejan la transformación de un mercado en el que la exclusividad, la nostalgia y el sentimiento de pertenencia pueden tener tanto peso como el propio valor del juego.
Eventos presenciales: profesionalización y crecimiento
Los eventos presenciales y las competiciones son otros de los principales motores de consolidación del ecosistema TCG. Las tiendas especializadas y los torneos locales conviven hoy con grandes competiciones internacionales y nuevas oportunidades de negocio dentro de la industria del entretenimiento.
Riot Games y UVS Games, con su juego de cartas Riftbound, están desarrollando una escena competitiva global en la que la comunidad ocupa un lugar protagonista. Los eventos nacionales e internacionales reúnen a jugadores, aficionados y nuevos públicos interesados en descubrir esta modalidad de juego.
Con la colaboración de GGTech Entertainment en la producción, el juego de cartas vinculado a los mundos de League of Legends refuerza su vínculo con la comunidad mediante citas como el Riftbound Showdown Series en Murcia o su participación en la reciente edición de Comic Con Málaga. Estos encuentros reflejan la creciente profesionalización del sector, con reglamentos oficiales, sistemas de clasificación y jugadores de alto nivel que contribuyen a aumentar el interés de los aficionados.
A ello se suma la integración de plataformas digitales, retransmisiones en streaming y creadores de contenido, que amplían el alcance de las competiciones y permiten conectar con audiencias internacionales, manteniendo activas las comunidades durante todo el año.
Pese a estas perspectivas de crecimiento, la industria afronta retos importantes: garantizar la accesibilidad en un mercado donde algunas cartas alcanzan precios elevados, reforzar la transparencia y la confianza en el mercado secundario y preservar el equilibrio entre el coleccionismo y la experiencia de juego.
El futuro de los TCG dependerá de su capacidad para crecer sin perder aquello que los hizo populares: la emoción de descubrir una carta, la ilusión de completar una colección y el vínculo que se crea al compartir una afición.
